Paola Venditto: “Lo interesante de la obra es que atraviesa el drama individual… y la tragedia colectiva, que no nos afecta en nuestro entorno cercano, pero que nos interpela como humanidad”
Paola Venditto se ha destacado como actriz desde su egreso de la Escuela de Teatro Circular, elenco en el que ha desarrollado su carrera y al que pertenece. En esta instancia conversamos con ella, en su rol de directora, sobre el próximo estreno de una obra de la autora Carla Grabino.
-Seguís desarrollando una intensa y destacada carrera como actriz, ahora volvés a incursionar en la dirección, con todo ese bagaje en la actuación para aplicarlo en esta propuesta. ¿Cómo ha sido esa evolución y qué elementos de tu experiencia vas transmitir al elenco desde tu rol actual?
-Soy actriz , esta es mi segunda dirección, más allá de la docencia, que es donde uno aprende mucho a ponerse desde el otro lado, pero dirijo desde la actriz que soy: que lo que intento transmitir a los actores es desde mi propia experiencia como actriz. La puesta en escena siento que se va armando un poco sola, desde ese lugar, desde la conexión entre los personajes, desde la comunicación entre ellos, las escenas que ocurren. No me creo una gran puestista, no sé si podría dirigir una obra en la que la puesta en escena sea muy importante, por eso me interesan las obras donde lo que importan son las interpretaciones y lo que les pasa en el mundo a cada uno de esos personajes.
-La autora señala que en la obra los personajes “se quiebran, se acusan, reclaman por la continuidad de su vida cotidiana o por la aceptación de que nada volverá a ser lo que era”. ¿Qué nos refleja la obra en sus personajes y qué fue lo te atrajo de la misma?
-Sí, como dice Carla, a los personajes les pasa todo eso frente a un hecho tan duro y terrible. El acontecimiento los afecta profundamente, pero lo que emerge es el deseo —casi el reclamo— de poder seguir con sus vidas. Sin embargo, no pueden: lo que ocurrió los atraviesa de tal forma, o afecta a alguien tan cercano, que continuar como antes se vuelve imposible. Lo que me atrajo de la obra fue que los personajes están muy bien delineados desde la dramaturgia. También me sorprendió que fuera la primera obra de una autora. La empecé a leer sin esperar tanto: no imaginaba encontrar personajes tan potentes, ni un diálogo tan bien construido, tan fluido. Eso fue lo que realmente me atrapó y me conmovió. Ya en una primera lectura pude ver a esos personajes con claridad. Creo que eso también tiene que ver con que Carla, al ser actriz, escribe desde ese lugar, y hace dialogar a los personajes de una forma muy interesante y natural.
-¿Podrías mencionar alguna frase o situación significativa del conflicto, del mundo de los personajes o del estilo de los diálogos?
-Hay dos momentos de personajes distintos que me parecen especialmente significativos. En uno de ellos, Mariana dice: “Nadie quiere estar demasiado cerca de una tragedia”. Se refiere a la tragedia individual, a ese tipo de situaciones que a veces le ocurren a alguien en la vida, y cómo los demás pueden —o no pueden— acercarse a ese dolor. Por otro lado, en otro pasaje, Paula —la protagonista— dice: “¿En serio no pudimos hacerlo mejor? ¿Cómo no pudimos establecer algunos límites? ¿Cómo lo hicimos tan mal?”. Ahí ya se refiere a una tragedia colectiva, a este mundo en el que vivimos, atravesado por el drama y por situaciones terriblemente injustas que, increíblemente, siguen ocurriendo en 2025. Y una se pregunta: ¿cómo es posible? ¿Cómo no aprendimos nada? Me parece que eso es lo interesante de la obra: que atraviesa y pone en escena tanto el drama individual —que todos podemos experimentar y que, cuando nos afecta, nos sacude profundamente— como el drama colectivo, que quizás no nos toca directamente, pero que nos interpela como humanidad. ¿Cómo es que, viendo lo que estamos viendo hoy, podemos seguir con nuestras vidas como si nada? Esa tensión entre lo personal y lo colectivo me parece uno de los aspectos más potentes de la obra.
-¿Algo más que quieras resaltar acerca de la puesta y el elenco?
-La puesta podría decirse que es sencilla, porque en realidad lo que importa es lo que ocurre con los personajes. Se trata de un espacio íntimo —la Sala Dos del Circular, que conozco mucho desde hace más de treinta años— y el foco está puesto en lo que sucede en escena entre los personajes. Los actores entendieron enseguida por dónde venía la propuesta. Cualquiera de los cuatro está cercano al mundo de estos personajes, ya sea por una cuestión de edad o de idiosincrasia. Son personajes que cualquiera de nosotros —y me incluyo como directora— puede comprender, porque compartimos el mismo contexto, el mismo mundo. Desde la primera aproximación, hubo una conexión sensible con los personajes. Luego vino el trabajo de siempre: abordarlos, pulirlos, bordar esos momentos de comunicación con el otro, donde surge la magia. Y esa magia ocurrió, y sigue ocurriendo, muchas veces a lo largo de la obra.
-Vas a dirigir a la propia autora, es un desafío ese encuentro creativo para que las visiones de ambas vayan coincidiendo. ¿Cómo valorás este diálogo creativo?
-Sí, dirigir a la autora fue todo un reto… y también generaba un poquito de miedo. Como integrantes de un elenco, siempre solemos decir: “por suerte el autor no está”, o “no viene porque es extranjero”. Y en este caso la teníamos ahí, en la sala. Carla entendió perfectamente que estaba en el rol de actriz, y su mirada de autora también fue de gran ayuda. Como siempre ocurre, una cosa es el texto en bruto y otra es lo que sucede cuando se pone en escena: hay que desarmarlo, rearmarlo, hacerlo hablar en los cuerpos de los actores. Y en todo momento contamos con su apoyo, su aprobación o incluso su libertad: “hagan lo que quieran”, nos decía. Su mirada fue muy valiosa, porque un autor puede darte luz sobre ciertos momentos del texto. Fue un diálogo muy fluido y muy rico, tanto para el equipo como para mí como directora. Ojalá Carla siga escribiendo, porque tiene una voz muy interesante como dramaturga.
“La obra es ‘muy uruguaya’ en cuanto a situaciones, estereotipos, costumbres, perfiles, pero con la universalidad de temas que son meramente humanos, más allá de las culturas”