SEBASTIÁN SILVERA:
“La autora escribe sobre el dolor, problemáticas sociales de un modo radical, sin sutilezas, y desde un lugar profundamente feminista”
Sebastián Silvera es un joven director uruguayo, vinculado desde hace tiempo al Teatro La Gaviota, y ahora dirige el Teatro Galpón, en una muestra de encuentro creativo y generacional de nuestro medio teatral, el cual fortalece sus vínculos.
–Venís desarrollando una actividad continua como director; además, has incursionado en la dramaturgia y estás vinculado al grupo La Gaviota, con sede en el Stella D’Italia. ¿Cuál ha sido tu formación y cuáles considerás los principales espectáculos que has dirigido?
–Llegué a la Institución Teatral La Gaviota en 2007. Me hicieron sentir muy cómodo y, desde entonces, ha sido como una casa para mí.
Me formé con varios maestros, como Carlos Aguilera (Instituto de Estudios Teatrales), Berto Fontana, Carlos Torres, Beatriz Massons y Álvaro Ahunchain (Teatro del Centro), entre otros.
En dramaturgia, lo que más realicé fueron versiones de algunos clásicos. Todos los espectáculos que dirigí han sido significativos, porque cada uno tuvo un proceso diferente, y eso es lo enriquecedor. Quizás algunos de los más importantes son Alicia y Peter Pan, el Principito (como versiones); La vis cómica, de Mauricio Kartun; Telarañas, de Eduardo Pavlovsky; El enfermo imaginario, de Molière; y El juego de las palomas, de Sonia Daniel.
–La autora chilena Carla Zúñiga ha adquirido relevancia en su país y, en nuestro medio, la Comedia Nacional ha estrenado obras suyas, entre ellas La trágica agonía de un pájaro azul. Incluso ha dirigido sus propios textos en la misma Comedia. ¿Cuáles son los elementos y temas de su escritura que considerás que la caracterizan y le dan originalidad?
–La Comedia Nacional hizo La trágica agonía de un pájaro azul, Un montón de brujas volando por el cielo y La violación de una actriz de teatro. El Galpón produjo Historias de amputación a la hora del té. Todo esto en pocos años. Creo que Carla Zúñiga es una de las dramaturgas contemporáneas más productivas de Sudamérica. Escribe sobre el dolor y problemáticas sociales de un modo radical, sin sutilezas y desde un lugar profundamente feminista. En su obra vemos lo absurdo, lo grotesco y universos desafiantes a la hora de poner esos textos en escena. Creo que son textos que tienen que representarse.
–Y respecto a la obra que vas a estrenar, ¿cuáles son los aspectos, tanto de forma como de contenido, que despiertan tu interés como director?
–El terror de parir un niño muerto, ese es el título de la obra. Cuando la leí pensé: es una metáfora sobre el mundo y la humanidad, sobre sus sistemas sociopolíticos, sobre el terror de traer un ser a este mundo en crisis. La obra transita por la enfermedad mental, los sistemas de salud industrializados, la represión, el miedo a la muerte, el miedo a ser madre y cómo esas experiencias se manifiestan de diferentes maneras. Ser madre es algo que no se aprende en ningún lado: cada día es un aprendizaje.
Pero todo esto se cuenta de un modo cruel, en el que lo trágico se transforma en absurdo, en grotesco, y nos interpela a cada momento. Nos lleva a comprender muchas cosas y a empatizar con personajes atravesados por el parir, el ser y el crecer en este mundo.
–La autora ha manifestado algo que creo tiene relación con la obra: “también estoy escribiendo sobre el amor romántico, porque, por más feminista que una sea, igual llegamos a lugares de dolor o seguimos repitiendo patrones, sobre todo en ese tema. Creo que ha costado mucho deconstruirlo y creo que estamos en eso”. ¿Qué consideración te merece esta afirmación y cómo se refleja en la obra?
–Sí, esto es un trabajo de todos los días. Los cambios son lentos, pero me parece que en Uruguay estamos comprendiendo y aceptando esos cambios necesarios: la igualdad de oportunidades y derechos, la empatía. Este cambio se hace entre todas y todos, no se puede detener, y hay que seguir trabajando incansablemente para lograr una sociedad mejor, un mundo más igualitario y más comprensivo.
Por eso es fundamental poner en escena un texto así.
–Como adelanto: ¿podrías compartir algunas frases o situaciones significativas de la obra?
–Hay muchísimas, pero una que me quedó grabada es la siguiente: “Duele, no hay otra definición: duele. Eso es lo que significa ser madre en este mundo tan cruel”.
“La obra es ‘muy uruguaya’ en cuanto a situaciones, estereotipos, costumbres, perfiles, pero con la universalidad de temas que son meramente humanos, más allá de las culturas”