En el mes de mayo llegan a nuestras salas los siguientes estrenos:
Fantasmas de julio , de Julian Radlmaier.

Esta película está narrada en cuatro secciones que unen el pasado y el presente de la ciudad de Sangerhausen. En la primera, una sirvienta del príncipe Novalis de Sangerhausen descubre una piedra azul, desenterrando un inmenso sentimiento de anhelo. En las dos siguientes, llegamos al presente, donde convergerán los caminos de dos mujeres, una de las cuales, Neda, una novata blogger iraní, filma una serie de viajes en la región para justificar su visa de trabajo, encontrando actividad paranormal en su metraje. En el último, un guía turístico chino conoce a Nede, quien negocia con él para llevarla al monumento más conocido de la ciudad. El director Radlmaier construye una sinfonía fantasmal de Sangerhausen, donde el pasado acecha al presente y los personajes ganan fuerza para perseguir un futuro incierto. Radlmaier equilibra juguetonamente lo imaginario con lo real, utilizando el espacio y el tiempo, para crear la atmósfera adecuada. El encanto del asunto reside en la mágica capacidad de Radlmaier para maravillarse con lo cotidiano.
La misteriosa mirada del flamenco , de Diego Céspedes.
Lidia, de once años, crece en medio de una familia marginal en el borde de un desagradable y polvoriento pueblo minero. La acción transcurre en el norte de Chile de los años ochenta, como una fábula queer que dialoga con varios géneros; hay algo del western en esos espacios abiertos, ásperos, donde la ley parece difusa y la violencia se aprende por imitación; algo de coming of age en el tránsito de una infancia que empieza a perder la inocencia, y una capa de realismo mágico que hace visible lo que no encuentra palabras, amplia en su resonancia emocional, como si lo personal y lo colectivo avanzaran siempre juntos, empujándose mutuamente. La creencia de que una “mirada misteriosa” puede provocar la enfermedad funciona como una metáfora inquietante de la paranoia colectiva: no es el virus lo que primero contamina, sino el temor, el rumor, la sospecha que se instala y crece sin control. El miedo, alimentado por la ignorancia y el aislamiento, es más dañino que aquello que dice combatir, transformándose en una violencia cotidiana más social que física. Esta opera prima de Diego Céspedes ha sido galardonada, entre otros premios, en la sección Un Certain Regard de la última edición del Festival de Cannes.
Un futuro brillante , de Lucía Garibaldi.
Elisa vive con su madre en un complejo habitacional detenido en el tiempo, donde fumigan masivamente. Las mascotas han desaparecido y la población está envejecida. Los jóvenes más ilustres son enviados al Norte, a una tierra prometida donde “se reescribe la historia sin errores”. Elisa es la última joven de su comunidad seleccionada para ir al Norte. Su madre, fanática del Norte, trabaja doble turno para ganar la famosa subasta de un viaje. La hermana mayor de Elisa fue enviada antes, y ahora su madre sueña con que las tres se reúnan. La llegada de Leonor, una nueva vecina, enfermera, enigmática, con una pierna ortopédica, sacude la rutina: Elisa descubre que su juventud es un bien deseado. A medida que el proceso de adaptación al Norte avanza, los fríos mensajes de su hermana y la obsesión del Norte por la perfección y la productividad siembran dudas. Elisa no está dispuesta a ser una pieza más en el nuevo orden, aunque su resistencia la convierta en el objeto más codiciado.
El príncipe de Nanawa, de Clarisa Navas.

En 2015, un niño de 9 años, Ángel Stegmayer, vive junto a sus padres en la ciudad de Nanawa en Paraguay, que limita con la ciudad de Clorinda en Argentina. No obstante, Ángel asiste a la escuela en Argentina y se enfrenta con el desafío del derecho al bilingüismo, ya que durante su tiempo en el aula demuestra que domina el guaraní, que es su lengua materna. En la adolescencia, Ángel deja atrás su sueño de la infancia de fundar una veterinaria y se enfrenta a los complejos desafíos de una conflictiva juventud, incluyendo el robo de su celular, el fallecimiento de su padre y su acercamiento al mundo delictivo de las drogas. La documentalista Navas conoció a Stegmayer durante el rodaje de un episodio para la serie Mujeres entre fronteras; el personaje llamó su atención, y se largó a filmarlo durante diez años, hasta que aquel niño de 9 pasó de la niñez a la adolescencia y más acá, moviéndose entre preguntas, ausencias y una potencia única de vivir y resistir contra todo.
Por el bien de Adam, de Laura Wandel.
Adam, un niño de 4 años, es ingresado en el hospital por orden judicial a causa de su desnutrición. La enfermera jefe de pediatría, Lucy, permite a la madre del niño, Rebecca, quedarse al lado de su hijo, a pesar del estricto horario de visitas establecido por el juez y de la sospecha de que ella tiene mucho que ver con el precario estado de salud del niño. Por el bien de Adam es un drama sobrio que se intensifica gracias a un estilo visual que parece rodado casi en tiempo real, con largos travellings que siguen a los personajes por los pasillos del hospital y refuerzan la sensación de inmediatez y presión constante. Es difícil decidir, a cada momento, dónde reside “el bien de Adam”, y el elenco de adultos que lo rodean parecen tener ideas y agendas encontradas. Entre la burocracia y la desesperación, entre los que aplican el reglamento a rajatabla y los que piensan que para hacer lo que conviene hacer sería mejor saltárselo, esta película construye su mayor virtud, que es prescindir de las grandes declaraciones morales y mostrar un drama en acción, obligando al espectador a situarse constantemente en relación a los acontecimientos que muestra la pantalla y a sus actores, y a realizar sus propias elecciones éticas. Por el bien de Adam fue el film de apertura de La Semana de la Crítica del Festival de Cannes.
Instinto, de Andrés Varela y Carlos Morelli.
Esta es la historia de un grupo de mujeres que se unen para crear una obra de teatro sobre el instinto maternal, el aborto y las normas sociales. Algunas de ellas tienen capacidades diferentes y forman parte de la multipremiada compañía Thikwa, con sede en Berlín. El proceso colectivo revela fricciones, alianzas, límites físicos y emocionales.

La obra se transforma en un territorio de resistencia y descubrimiento, atravesando fronteras materiales con su presentación final en Uruguay. El documental ha sido definido como una exploración de la relación entre teatro y cine, con una mirada ácida e irónica sobre el instinto maternal y la inclusión, y una propuesta disruptiva en el cruce de diversas disciplinas artísticas. En su etapa de proyecto fue premiado en la convocatoria de Montevideo Socio Audiovisual 2024, recibiendo un apoyo económico dentro de la categoría de Serie documental por su enfoque creativo y propositivo.
CICLOS:
Del 2 al 10 de mayo tenemos el ciclo De qué hablamos cuando hablamos de amor. Si tres mil años de literatura, teatro y cine no han agotado el tema, tampoco van a hacerlo las películas que integran este ciclo que ofrecen; eso sí, un abanico de maneras y actitudes con respecto al amor, una por década, comenzando en los años treinta con la poética melancolía del Chaplin de Luces de la ciudad, pasando por la fantasía de El retrato de Jennie, en la década del cuarenta, los tonos trágicos de Los amantes crucificados, en la mitad del siglo XX, hasta seguir hasta ayer nomás. ¿Cuánto y cómo cambia el tratamiento del amor en el cine a medida que pasa el tiempo? Este ciclo invita a descubrirlo.
Más allá del olvido: Semana del cine recuperado
En un momento en que las pantallas se multiplican y los formatos evolucionan, la Semana del Cine Recuperado “Más allá del olvido” nos invita a detenernos, mirar hacia atrás y descubrir el valor incalculable de nuestro legado cinematográfico. Inspirados por las experiencias internacionales de renombre como Il Cinema Ritrovato de Bolonia o To Save and Project del MoMA en Nueva York, este evento es un espacio donde el pasado dialoga con el presente a través del cine, un lugar para el intercambio de ideas y la reflexión sobre la importancia de preservar nuestro patrimonio audiovisual. Los invitamos a disfrutar, reflexionar y sumarse a la conversación sobre la importancia de preservar nuestro cine. Porque proteger nuestra memoria audiovisual es un acto de cultura, de identidad y de amor por el arte, que trasciende generaciones. Organizada junto a nuestros amigos del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y la Filmoteca de Buenos Aires.
Te recordamos que tenemos un cómodo parking en el subsuelo de Cinemateca ubicado en Bartolomé Mitre 1224 (casi Reconquista).
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16 h, presentando su entrada, y los espectadores tienen una tarifa bonificada del 50 %, presentando su entrada.
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