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Hermandad Teatral : México – Uruguay

Mylene |

Hermandad Teatral : México – Uruguay

HERMANDAD TEATRAL

MÉXICO – URUGUAY

No fue penal
de Juan Villoro

¿Y si pudiéramos revisar las decisiones de nuestra vida con la misma insistencia con la que el VAR analiza una jugada?

Basada en la narración de un partido de fútbol a dos voces y en dos tiempos, la tragicomedia No fue penal examina cómo un infortunio compartido en el pasado puede fracturar un vínculo de amistad para siempre.

Escrita por Juan Villoro, narrador, ensayista, docente y periodista mexicano, la trama de No fue penal explora la relación entre dos amigos y exjugadores de fútbol que el destino convirtió en rivales. Para ello, recorre el antagonismo, las supersticiones, los rituales, los vestidores, los aficionados, los comentaristas y los árbitros que forman parte del universo del balompié mexicano. Pero un partido también es una forma de hablar de la vida fuera de la cancha: de amistades que se fracturan, de recuerdos que se reinterpretan y de decisiones que siguen pesando con el paso del tiempo.

Con humor y pasión futbolera, No fue penal se sitúa en los últimos minutos del segundo tiempo de un partido crucial para evitar el descenso a segunda división de un equipo. Durante el juego, Pepe “El Tanque” Martínez, director técnico del peor equipo de la Primera División, se mueve inquieto, gritando contra la torpeza de sus propios jugadores, el escándalo de la hinchada local y la arrogancia del árbitro. Vive el partido con intensidad desde el área técnica, ya que enfrenta algo más que un marcador: están en juego tanto su futuro como su pasado.

Pero, además del árbitro en la cancha, hay alguien más que determinará su destino. Una mirada lo observa implacable desde la cabina del VAR: es la de Valeriano Fuentes, un exfutbolista que opera la cabina de videoarbitraje y con quien Martínez mantenía una vieja relación de amistad, marcada por un incidente del pasado.

De forma circunstancial, una jugada dudosa obliga al sistema VAR a debatir entre la justicia en la cancha y los intereses del pasado. Sin embargo, el verdadero conflicto recae en Valeriano Fuentes, quien debe decidir el destino del entrenador, su antiguo mejor amigo, con quien compartió vestidores en el fútbol profesional hasta que una jugada redefinió sus carreras de manera opuesta y marcó sus vidas para siempre.

Ahora, Valeriano, convertido en un árbitro amargado, tendrá que decidir si la jugada de la que depende el descenso de la escuadra del “Tanque” Martínez fue o no penal.

Así, la narrativa ubica a la cancha como un espacio donde se dirimen cuentas pendientes de la vida, y la célebre frase “no fue penal” se convierte en un recurso para reflexionar sobre la pasión, la derrota, la nostalgia y el arbitraje implacable de la tecnología en el deporte moderno.

Bajo la dirección de Antonio Castro, la historia se presenta en dos tiempos de 45 minutos, convirtiendo una jugada de fútbol en el detonante para hablar de la amistad, la culpa, la memoria y las segundas oportunidades entre dos amigos que, en la adolescencia, buscaron convertirse en jugadores profesionales de las Chivas: “El Tanque”, sin gran talento para el deporte, pero con mucha pasión, y Valeriano, un jugador habilidoso que era la esperanza de México para la Copa del Mundo, pero se lesionó la rodilla justo antes del Mundial.

La obra utiliza la tecnología del Videoarbitraje (VAR), una propuesta de audio inmersivo y un lenguaje propio del fútbol, con la polémica arbitral como metáfora visual y dramática para cuestionar la existencia de una verdad única sobre los recuerdos, el éxito deportivo y las responsabilidades afectivas.

De esa manera, la dramaturgia de Juan Villoro conecta con el público para reflexionar sobre las heridas del pasado, la justicia y las decisiones que tomamos bajo presión.

 

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