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Marzo en Cinemateca

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MARZO EN CINEMATECA


 Los estrenos que llegan a nuestras salas este mes son:

Ajuste de pérdidas, dirigida por Miguel Calderón, es una propuesta que se mueve entre la ficción y el documental para explorar las tensiones familiares, la memoria y las fracturas emocionales. Con una mirada íntima y a la vez irónica, la película se adentra en los vínculos rotos y en la dificultad de reconciliar el pasado con el presente, construyendo un relato que oscila entre la crudeza y el humor incómodo.

EPiC: Elvis Presley en concierto, bajo la dirección de Baz Luhrmann, es una experiencia cinematográfica que celebra la energía y el magnetismo del legendario cantante Elvis Presley.

A través de imágenes de archivo restauradas y una puesta en escena vibrante, la película revive la intensidad de sus presentaciones en vivo, destacando su impacto cultural, su revolucionaria presencia escénica y la conexión única que mantenía con el público.

 

Chavín de Huántar: el rescate del siglo, dirigida por Diego de León, reconstruye uno de los episodios más impactantes de la historia reciente del Perú: la operación militar que puso fin a la toma de rehenes en la residencia del embajador de Japón en Lima en 1997. El documental combina testimonios, material de archivo y recreaciones para narrar la planificación y ejecución del operativo, resaltando el contexto político y social que marcó aquel acontecimiento.

La enfermedad de la muerte de Gabriela Guillermo. Adaptación de la obra homónima de Marguerite Duras, La Maladie de la mort, escrita en 1986. Un hombre sufre de un mal terrible: el de la impotencia de amar. En un intento desesperado de supervivencia, alquila por unas noches a una joven en cuyo cuerpo espera encontrar esa vida que se le va, que se le ha ido o que jamás tuvo. Entre los gemidos del sexo, en el revuelo de las sábanas, ella solo percibe en ese hombre los estertores de una muerte irremediable.

 

 

Río Adentro de Pablo Martínez Pessi. Lucas es pescador. Se interna en los montes a orillas del Río Uruguay y Río Negro para fotografiar los campamentos de pescadores y su oficio. Su objetivo es realizar un fotorreportaje de ese universo tan personal, para convertirlo en un fotolibro que retrate su realidad. Mientras su proyecto crece, Lucas se va encontrando como artista y va construyendo su mirada.

 

 

 

O ultimo Azul de Gabriel Mascaro. Tereza, de 77 años, ha vivido toda su vida en un pequeño pueblo industrializado en la Amazonia, rodeada por la selva que ha sido testigo de su existencia. Su vida transcurrió entre la rutina diaria, el trabajo en la fábrica local y una conexión profunda con su tierra. Sin embargo, un día recibe una carta oficial del gobierno que le exige mudarse a una residencia para ancianos, un lugar aislado y apartado, donde se envía a los mayores para que pasen sus últimos años “disfrutando” en paz, mientras las nuevas generaciones se concentran en el progreso y la productividad. Tereza, decidida a no resignarse, se embarca en un viaje por los ríos y afluentes del Amazonas en busca de cumplir un último deseo antes de que le arrebaten su libertad. Esta decisión cambiará su vida para siempre.

 

 Nuestra parte del mundo de Juan Schnitman. Jazmín y Marcelo, una pareja de cuarenta años a punto de separarse, arman las valijas para sus últimas vacaciones en familia. Todo gira en torno a su hijo Gaspar, quien parece estar dentro del espectro autista. A medida que el sol entra en el departamento, irrumpen los conflictos, la culpa y los reproches. A ella le cuesta mucho conectar con su hijo y siente que Marcelo ha ocupado todo ese espacio; a él, los años de encierro lo han convertido en un hombre obsesivo y apocado. Antes de partir, Marcelo y Jazmín se entregan a un último momento de fantasía y juego. ¿Un camino posible para el reencuentro?

Por su parte, When the Light Breaks, del realizador islandés Rúnar Rúnarsson, es un drama íntimo que sigue a un grupo de jóvenes enfrentados a la fragilidad de la vida tras un acontecimiento inesperado. Ambientada en paisajes de gran fuerza visual, la película explora el duelo, la amistad y el paso a la madurez, capturando con sensibilidad los silencios y las emociones contenidas de sus protagonistas.

Uno de los ciclos que programamos para este mes es In memoriam Bud Cort, el 3 y 4 de marzo.

Si en una reunión de veteranos aficionados al cine se menciona el nombre de Bud Cort (quien falleció el pasado 11 de febrero), seguramente la primera película que viene a la mente de casi todos sea Enséñame a vivir (Harold and Maude, 1972), aquella comedia dramática de Hal Ashby en la que encarnaba a un muchacho muy joven obsesionado por el suicidio que emprendía una singular relación con una anciana (Ruth Gordon) muy entusiasta y con más ganas de vivir que él. Si se aguzan los recuerdos puede haber alguien que cite El volar es para los pájaros (Brewster McCloud, 1970), un ácido cuadro satírico dirigido por Robert Altman que no dejaba de tener su puntería. Es probable que un tercero diga entonces “estoy seguro de que lo vimos en otras películas”, pero va a demorar un poco antes de citar un título concreto.

Cort había nacido como Walter Edward Cox en Rye, Nueva York, el 29 de marzo de 1948. Había hecho algunos pequeños papeles en series de televisión y en el musical de Bob Fosse Dulce Caridad (1969) antes de ser descubierto por Altman, que lo hizo participar del elenco de M.A.S.H. (1970) y utilizó su aire desconcertado y frágil para que encarnara al protagonista de El volar es para los pájaros. Esta última película le valió una nominación al premio Laurel, pero sus quince minutos de fama vinieron con Enséñame a vivir, donde estaba realmente muy bien y que le valió nominaciones al Globo de Oro y los premios Bafta. Luego su carrera se dispersó en papeles menores, y su vida se complicó cuando padeció un accidente automovilístico en la autopista de Hollywood, chocando con un coche abandonado que bloqueaba el camino, se fracturó un brazo y una pierna, sufrió una conmoción cerebral y fractura de cráneo, y su rostro quedó gravemente dañado. Tras el accidente, pasó por varias cirugías plásticas, se endeudó por facturas hospitalarias, y perdió un juicio. Aunque no dejó de trabajar, su carrera se vio inevitablemente afectada. Continuó apareciendo en papeles secundarios en numerosas películas (una lista completa puede destacar Los amantes de María de Andrei Konchalovsky, Dogma de Kevin Smith, El hotel del millón de dólares de Wim Wenders, Vida acuática de Wes Anderson) e innumerables series de televisión. En 1991 dirigió, protagonizó y coescribió la comedia negra Ted & Venus, en la que también actuaron James Brolin y Kim Adams, que contó la historia de un poeta que acosa a la mujer de sus sueños en la que insistió con una veta de personaje obsesivo y extraño que parece muy suya.

 

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