Myriam Gleijer

Nota / 29 noviembre, 2019 / María Varela

-¿Cuándo empezaste a transitar el mundo del teatro?

-Empecé en la escuela diciendo versos, me acuerdo que cuando terminé 6.o año hicimos Platero y yo. En el liceo hice teatro, teníamos de adscritos a Sergio Otermín, Ugo Ulive y Rosa Mandelbaum, y con ellos empecé hacer teatro. También en el liceo trabajé junto con Nidia Telles, aunque estaba en otro grupo, con Carlos Perciavalle y con Mario Morgan. En esa época, en plena adolescencia, me invitó Ugo Ulive para trabajar en una obra en El Galpón, pero mi madre me dijo que primero tenía que hacer preparatorio, así que empecé a estudiar Arquitectura y, en 1961, a los 20 años, entré en El Galpón. Hice allí la escuela de teatro, tuve grandes profesores como Rosita Bafico, Jorge Curi, César Campodónico, Juver Salcedo, Blas Braidot, Sara Laroca, y compañeros que hasta ahora siguen haciendo teatro, como Dardo Delgado, Luis Fourcade (Pupi) y otros compañeros que ya no están, como Dervy Vilas. Entré en El Galpón y nunca más me fui. Hubo una interrupción, en época de dictadura, donde cerraron nuestro teatro y los compañeros tuvieron que irse al exilio. A Pupi y a mí nos tocó estar en la cárcel, pero acá estamos vivitos y coleando, tenemos un poder de resiliencia muy grande. Cuando salí de estar presa, me invitaron compañeros de todos los teatros a trabajar, entre ellos Carlos Aguilera; él fue el que me incitó a dar clases de teatro. Hice un proyecto y empecé con las clases y trasmitiendo lo que sabía, me di cuenta de lo que había aprendido. Tuve oportunidad de trabajar con grandes maestros… además de los ya nombrados, están también Nelly Goitiño, Omar Grasso, Villanueva Cosse, Rubén Yáñez, María Azambuya, Juan Carlos Moretti; y maestros del exterior, como David Hammond, Aderbal Junior, el querido brasileño galponero, y tantos otros que me nutrieron, con los que hice talleres y actué. Eso es un poco la historia de mis comienzos.

-Venís de una familia de judíos polacos, donde el arte estaba muy presente. En una entrevista dijiste que tu padre les fomentó el amor por el arte. Contanos un poco sobre la influencia que tuvo tu familia en tu vida.

-Mis padres cuando se conocieron vivían en un pueblito en Polonia, mi madre hacia teatro aficionado. Mi padre la conoció cuando ella interpretaba Deseo bajo los olmos de Eugene O’Neill. Lo invitaron a ver el espectáculo, allí conoció a mi madre y se enamoró perdidamente de ella. Mi padre también incursionó en Europa dirigiendo algo de teatro, pero todo en forma amateur. En aquella época había mucha persecución a los judíos, ellos fueron autodidactas, mi madre leía muchísimo, mi padre contaba que en las noches muchas veces pasaba por la puerta donde vivía mi madre y la veía parada arriba de un banquito leyendo bajo una lámpara que estaba colgada del techo; siempre fue una gran lectora y mi padre un gran estudioso. No podían ir a otra ciudad a estudiar, fueron autodidactas. Mi padre fue un hombre muy inteligente, escribía muy bien, muy interesado en la Política Internacional, nunca militó en ningún partido, pero recuerdo que venían compañeros importantes de la política y le pedían su opinión sobre la época de la guerra, escribía incluso en un diario judío progresista, actuaba mucho en el Zhitlovsky. Mi madre cantaba precioso, me acuerdo que me leía con una voz cantarina unos cuentos rusos maravillosos; a Adela, mi hermana, que era más grande, la llevaba a ver a grandes poetisas, también nos llevaban al cine, al Gran Palace, donde ahora está el teatro El Galpón, a ver cine Mexicano. Siempre nos apoyaron en nuestras carreras. Siempre estaban en la pruebas de la escuela y en los espectáculos que hacíamos tanto Adela como yo. Lo que más nos importaba a nosotras era saber qué pensaban nuestros padres del trabajo que habíamos realizado. Me acuerdo que mi hermana, desde muy jovencita, recitaba poemas y mi padre la ayudaba… con ese acento extranjero, tenía una fuerza impresionante. Mis padres fueron una inspiración para nosotras.

-Tenés roles muy marcados en el teatro: sos actriz y docente, pero también una integrante importante dentro de El Galpón. ¿Qué importancia y dedicación le das a cada uno de esos roles?

-Mi rol más marcado es el de actriz; evidentemente, es lo que he hecho desde niña y pienso seguir haciendo hasta el día que me muera, es lo que me da felicidad. He sido muy feliz con mi profesión y soy muy feliz trasmitiéndolo como docente. He hecho talleres de todo tipo, con jóvenes, con adultos mayores, incluso también he trabajado estímulo de salud por técnicas teatrales. Hace 25 años que estoy como docente en el Departamento de San José, donde doy clase por la Casa de la Cultura en el Teatro Macció, también di clases en Colonia, en el Bastión del Carmen y fui supervisora de los talleres del Ministerio de Cultura en todo el interior del país. Recorrí toda la república, cada semana en un lugar distinto donde aprendí a conocer a la gente del interior, y el amor que se tiene por expresarse a través del teatro, por eso el teatro nuca muere, siempre el ser humano tiene necesidad de expresarse… fue muy enriquecedora esa experiencia. En cuanto a mi actividad en El Galpón, soy integrante desde que salí de la escuela —año 65 hasta ahora—, con la única interrupción en la época de dictadura. Incursioné en otros teatros… Es bueno contactarse con otra gente del medio y no estar enguetizado en un solo lugar. Siempre en El Galpón, pero vinculada a la Federación de Teatros independientes. Yo aprendí desde jovencita que la tarea del artista es una tarea social de comunidad, una tarea de construcción de identidad de un país y que es una enorme responsabilidad. Como integrante de El Galpón estuve en varias comisiones, entre ellas, en el Consejo Directivo, ahora estoy en la Comisión de Escuela y Artística.

-Sos un referente de los alumnos de la escuela de teatro de El Galpón y también de otros jóvenes, ¿qué consejo les darías a todos aquellos que comienzan su carrera artística?

-Si ser un referente es hablar de la seriedad, de la dedicación, de la profundidad con lo que uno se toma la profesión, bueno…, creo que uno es referente. Qué consejo le daría…, es una profesión en la que uno siempre recién empieza, que hay que seguir estudiando, haciendo talleres, que hay que leer mucho porque uno tiene que ser un artista, un intelectual integral, leer mucho, ver mucho cine, mucho teatro, ir a exposiciones de arte, escuchar música, ver todo, el teatro conjuga todas las artes. Conocer el interior del teatro, cómo se hace la producción de un espectáculo, aprender de luces, de escenografía: cuanto más sepan más rico va hacer lo que hagan.

-En la entrega de diplomas de la generación 2016, leíste algo que habías escrito para los egresados que fue muy emotivo, no solo para ellos sino también para los que estábamos presentes. Hablanos un poco de lo que escribiste.

-Te doy la reproducción textual de lo escrito:

Queridos, hoy es un día muy especial para ustedes y para todos nosotros. Pusimos mucho amor en este proyecto de sembrar semillas galponeras que germinaron lento pero seguro en estos 4 años de mucho esfuerzo y entrega, plenos de energía y compañerismo sano. Hoy les soltamos la mano; es hora de transitar solos o acompañados: es vuestra decisión. Eligieron una profesión hermosa, una opción de vida que ahonda en el alma humana y su entorno social, cultural, político. Esto encierra una gran responsabilidad como hombres y mujeres de este tiempo, y debemos asumirlo con una actitud y una mirada lúcida, libre, justa, generosa, solidaria. El teatro expresa conductas humanas y el público que lo recibe se emociona, piensa, reflexiona, compara, se modifica, trasmite y obra en consecuencia. Es una tarea educativa que no ofrece soluciones, sino que ayuda a pensar. Esta institución en la que hemos compartido 4 años juntos, que nos ha permitido conocernos, vivirnos, querernos; esta institución tiene una tarea humanística y, en su larga historia y sus avatares, siempre ha luchado por la justicia, la libertad, la igualdad, la belleza, la solidaridad, con lo que tenemos en las manos, que es nuestro arte. Pueden ser parte de ellas o transitar solos; son libres de decidir. Los queremos, son hijos nuestros, nuestras puertas están abiertas.”

-¿Cómo resumirías tu trayectoria profesional, tanto en el teatro como en el cine?

-Es una trayectoria de muchos años donde pude hacer todo tipo de proyectos. Muchos espectáculos que me han enriquecido a nivel personal, y siempre integrando equipos humanos maravillosos. En el cine he incursionado poco, pero fue lindo hacerlo, he hecho algo en televisión también, pero es en el teatro donde uno tiene ese contacto directo con el público, es una plenitud intransferible. Mi trayectoria la resumiría como una experiencia maravillosa de vida, como un conocimiento más profundo del ser humano. Cómo el hombre puede a través de la cultura contribuir a que el ser humano sea mejor. El teatro expresa conductas humanas.

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