México – Uruguay: Hermandad teatral

Destacado Slider / 28 junio, 2024 /

 

Final de partida, de Samuel Beckett, en el Cenart de México

Final de partida, considerada una obra maestra del teatro del absurdo, escrita en 1957 por Samuel Beckett, uno de los dramaturgos más importantes del siglo XX, será presentada en México en el marco de las celebraciones por los 30 años del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Según el director escénico José Luis Cruz, la obra Final de partida goza de gran actualidad y transcurre en un búnker donde los personajes están aislados y protegidos, pero “funciona como una especie de matriz que expone las contradicciones y la violencia más brutal en el seno familiar”.

Durante una entrevista con el diario Excélsior, Cruz dijo que es muy relevante retomar la obra del irlandés Beckett y los autores de esa generación, que son los más brillantes que ha tenido la dramaturgia europea en los últimos 100 años. Una dramaturgia que, según él, se ha mal llamado “de lo absurdo”, pero que en realidad “explora la decadencia de la cultura occidental, sobre todo en un plano muy experimental”.

El director nos adentra en el universo post apocalíptico de Hamm, un amo que necesita a Clov, su sirviente, no solamente para sobrevivir en un desierto existencial donde incluso el tiempo ha sido abolido y el mismo instante se repite sin cesar, sino para tener sentido de sí a partir del otro.

Esos personajes, en un trabajo cercano al clown, hacen subir al espectador a un oscuro y nunca complaciente tren de hilaridad, que pese a arrancar risas mediante un juego delirante no se aleja nunca del amargor permanente de esa obra de teatro de posguerra con un alto grado de “poesía maldita”, como lo define el periodista Juan Carlos Talavera.

Para el director escénico, Beckett es uno de los dramaturgos más radicales y experimentales de la escena. Afirma: “Es un nihilista que hace un juicio de la sociedad y de la decadencia propiciada a partir de dos devastaciones tremendas: la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Entonces, para Beckett no hay salida, no hay perspectiva, sino que el futuro se detiene en un pasar del tiempo, que es reiterativo y repetitivo”.

Destacó, además, que el teatro de Beckett tiene la característica de practicar los silencios como en una sinfonía, donde cada pausa también es sonido y tiene relevancia.

“Recordemos que esos personajes beckettianos están en la última etapa de su vida, en decadencia, son personajes de la tercera edad que están viviendo los últimos momentos y donde la cotidianidad es brutal, porque el tiempo ha desgastado su vida y sus cuerpos, y hay una degeneración y una descomposición en vida”, apunta José Luis Cruz.

Aclaró que si bien el montaje —que contará con las actuaciones de Evaristo Valverde, Carlos Mendoza, Guillermo Díaz y Ainé Martelli, así como la música de Alejandra Garcés y vestuarios intervenidos por el propio director— utiliza el clown, “no se refiere al trabajo que realiza el payasito como hoy se ve en los espectáculos circenses, sino más bien como el gran clown, como Grock o los payasos de Fellini”.

Señaló que para la puesta en escena hizo un análisis de estilo y de la configuración de la pintura y del gesto expresionista que enuncian irracionalmente la parte gestual, sobre todo, que viene del cine y del teatro expresionista. En ese sentido, resaltó que “la actuación ha sido un gran desafío, porque la intencionalidad corporal y gestual siempre nos lleva a mantener una energía constante en escena; el teatro del absurdo que es lo que hacemos”.

 

En el 90 aniversario del Palacio de Bellas Artes

Iniciativa de reforma de Ley para garantizar derechos laborales de trabajadores del arte

 

Una iniciativa de ley de la senadora y cantante Susana Harp, podría cambiar la vida de miles de trabajadores de la Cultura que hoy se encuentra al margen de los beneficios sociales de Ley Federal del Trabajo de México.

Originaria de Oaxaca, estado al que representa como senadora de la República por el Partido Regeneración Nacional (Morena), liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, Harp, quien ha sido mencionada como una de las probables aspirantes a la Secretaría de Cultura en el gabinete de la virtual presidente electa, Claudia Sheinbaum, dijo en entrevista con Javier Aranda Luna, del diario La Jornada:

“Un poeta no puede ponerse en huelga y dejar de escribir por la poca paga, y si padece mala circulación por su quehacer sedentario, ningún justificante médico podrá conjurar el que cumpla un compromiso laboral: si no lo hace en tiempo y forma a plena satisfacción del contratante, no cobra. Y de la jubilación, horas extras, servicios médicos de músicos, cantantes, bailarines, artistas plásticos, ni qué decir.”

La conocida cantante de música tradicional mexicana comentó que encontró grandes huecos en la Ley Federal del Trabajo, empezando por el tema de que solamente se hablaba de músicos y actores. Al respecto, dijo que eso “es terrible, porque si se hubiera hablado de manera genérica, hablando de artistas, por ejemplo, sin caer en algo concreto, todo sería distinto. En una ley lo que no se nombra no existe. ¿Dónde estaba todo el resto de la comunidad cultural?”

Harp dijo que los objetivos de su proyecto de ley son varios. En primer lugar, busca ampliar el catálogo de personas trabajadoras en el área cultural, incluyendo artistas circenses, de doblaje, escenógrafos, bailarines, entre muchas más profesiones. Y también aclara que puede ser cualquier profesión que posteriormente se nombre −“porque la vida cambia, y cambia muy rápido ahora”−, que tenga que ver con habilidades artísticas, estéticas, creativas o interpretativas. Añadió que es un espectro muy amplio, y siempre hay que estar pensando en modificar una ley “considerando la realidad”. En ese sentido, explicó que hay que ver hacia el futuro, y legislar para quien la vaya a interpretar en el Poder Judicial o en el Poder Ejecutivo más adelante.

Señaló que la iniciativa comprende un catálogo muy amplio y puede entrar cualquier persona que esté en el sector cultural. Es muy diverso, porque están desde bibliotecarios y antropólogos hasta maestros artesanos.

“Tenemos que llevar al sector cultural a que pueda tener condiciones laborales, y, a mediano plazo, que cuente con seguridad social. Cambiando la Ley Federal del Trabajo se podrá impactar de manera directa la vida de los distintos actores culturales”, señaló Harp. Y agregó: “¿Por qué debe tener más derechos laborales un médico que una cantante de ópera que invierte entre 11 y 13 años en su formación? Tenemos que empezar a romper esos prejuicios desde lo social y conducirlo hacia el Legislativo, y llevarlo a la acción, al Ejecutivo, para realmente instrumentarlo”.

Licenciada en Sicología y con una amplia discografía que incluyen canciones oaxaqueñas en zapoteco, náhuatl, mixe y también en maya y español, Susana Harp sostiene que “está bien que se diga que la cultura es un derecho, pero eso es algo etéreo, y esta iniciativa nos está poniendo una base firme para que pueda realmente ser un derecho”.

Apuntó que los creadores no tienen una plataforma que les permita vivir dignamente, aunque algunos sí lo puedan hacer. “Es increíble la precariedad en la que muchos de ellos pueden estar. ¿Cuántas películas no hemos visto del que murió en la pobreza y después su cuadro se vendió en quién sabe cuánto? O compositores como Macedonio Alcalá. No queremos eso”. De allí que haya que continuar fortaleciendo “todo el andamiaje para que las nuevas generaciones de artistas y creadores puedan vivir en plenitud con estos derechos. A nosotros nos está tocando construirlos”.

El Pleno del Senado de la República aprobó, con 67 votos a favor, siete en contra y 10 abstenciones, el proyecto de decreto por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo para reconocer y garantizar los derechos laborales de los trabajadores del arte y la cultura, entre ellos actores y músicos.

La propuesta define como personas trabajadoras de la cultura y el arte a los actores, músicos, gestores culturales, curadores de arte, escritores, pintores, escultores, cineastas, fotógrafos, intérpretes de danza, artesanos y demás personas que tengan una profesión u oficio relacionado con la creación artística.

La Asamblea Legislativa admitió una reserva al dictamen presentada por la senadora Susana Harp Iturribarría, a fin de que las disposiciones de la reforma se apliquen a las personas trabajadoras del arte en general, actores y músicos con actividades en escenarios, teatros cines, centros nocturnos o de variedades, circos, radio y televisión, salas de exposición, de doblaje y de grabación o cualquier otro lugar donde se exhiba, transmita, fotografié o se registre la voz de la persona trabajadora del arte. Además, detalla que se entenderá por personas trabajadoras del arte en general, a quienes para su trabajo ejerciten habilidades artísticas, estéticas, creativas e interpretativas.

Aunque el Senado aprobó la iniciativa y falta que la discuta y apruebe la Cámara de Diputados, seguramente así será. Por lo que se convertiría en la más potente política pública de Estado en materia de cultura en muchas décadas.

 


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