Hermandad teatral México – Uruguay: Celebran en México los 60 años del Odin Teatret

Teatro / 29 febrero, 2024 / Patricia Villafuerte

 

Cálido homenaje al dramaturgo

Eugenio Barba, pionero del teatro antropológico

Durante su visita a México, donde recibió un cálido homenaje, el reconocido dramaturgo, director escénico y escritor italiano Eugenio Barba (Brindisi, 1936), aseguró que el teatro “representa libertad y la capacidad de aprender a luchar, porque nadie te da nada”.

Invitado por Jaime Soriano, director del Laboratorio de Artes Escénicas Jerzy Grotowski (LartEs) en el contexto del 60 aniversario de la célebre compañía OdinTeatret, Barba fue despedido el 8 de febrero de los escenarios de la Ciudad de México con una ovación de varios minutos tras la presentación de la última función de La quinta del sordo: Un capriccio sobre Goya.

Discípulo y amigo de Grotowski (Polonia, 1933-Italia, 1999), cuyo método huía de lo convencional, Barba, junto con su compañera, la actriz Julia Barley, fundaron en 1964 en Oslo, Noruega, el Odin Teatret, una de las productoras más vanguardista, innovadora e influyente del teatro europeo de finales del siglo XX. La compañía ha sido la base de la Escuela Internacional de Antropología Teatral, fundada por Barba en 1979, y del Centre for Theatre Laboratory Studies, creado en 2002. Reconocido como uno de los teóricos más importantes del teatro contemporáneo, Barba ha dirigido 81 producciones que han sido representadas en 65 países.

Durante un conversatorio titulado El pueblo secreto del Odin Teatret, organizado en el marco del homenaje que le rindió la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Barba dijo que la historia la hacen los hombres y las mujeres de a pie y lo que parece imposible siempre se puede cambiar con un poco más de tiempo. Señaló que para él, “los verdaderos compañeros fueron los muertos y los libros. Muchos fueron rechazados de una escuela teatral por distintas circunstancias. Sin embargo, nos reunimos, aunque no teníamos un inmueble ni dinero. Y tuvimos la suerte de encontrar un foro en Noruega que estaba frío y húmedo, pero era nuestra casa y éramos libres”.

Añadió que “el teatro es quedarse, es conquistarse, es encuentro, responsabilidad. Y representa una libertad interior. Lo que hacíamos tenía un sentido para otras personas. Cada parte de mis compañeros es una parte de mi biografía y de nuestra resistencia”.

Pionero en el desarrollo del teatro antropológico a partir de la publicación, hace 30 años, del tratado La canoa de Papel, donde aborda las tradiciones escénicas de diversas culturas y cómo estas pueden influir en la creación teatral contemporánea, Barba recibió en el año 2000 el Premio Sonning, que ha sido otorgado entre otras figuras a Bertrand Russell, Günter Grass. Ingmar Bergman, Lars von Trier y Marina Abramovic.

La conversación tuvo como eje la huella en México de un concepto acuñado por el propio Barba: el Tercer Teatro. Al respecto, señaló que la cultura teatral tiene diferentes niveles, maneras de manifestarse y sistemas de producción. Está el teatro como institución financiado y protegido por el Estado; hay un sector de teatros privados, y existe otra cultura hecha por grupos de teatro, a veces pequeños, colectivos, carentes de financiamiento. Este último es el Tercer Teatro, que no es algo negativo y se presenta como un archipiélago de teatros y artistas que trabajan e intentan mantener una coherencia entre sus propias necesidades y las del mercado. El legado va a ser si logran continuar. Dice: “El perdurar del Odin Teatret ha creado una tradición, que se transforma con base en que cada generación se inspira en esa tradición”.

Desde que estuvo por primera vez en México, en 1975, ha creado vínculos y afinidades con muchos artistas, a pesar de que cada uno hace cosas diferentes, lo que le resulta interesante porque es un oficio basado, por lo general, en la competencia individual, en el superar a los demás. “Hay una forma de egocentrismo pronunciado en este oficio”, dice. A sus 87 años, añade que su tarea es sembrar: “Sembrar no solo haciendo espectáculos que puedan inspirar a jóvenes, sino también perdurando para mostrar una coherencia que pueda ayudar a fortalecer las necesidades y el espíritu de resistencia de los otros”. Apuntó, también, que de Grotowsky aprendió, que a pesar de las dificultades, en cualquier contexto, hay que luchar. El teatro es lucha, nadie te da nada inmediatamente”.

Sobre la “verdad escénica”, Barba, quien se ha pasado décadas preparando de forma rigurosa a jóvenes teatreros, dijo que es cuando uno, como actor, logra convencer, hasta el punto que el espectador se olvida de sí mismo y entra en una ficción que lo hace no reconocer, literalmente, a la persona que está frente a él. “El actor puede ser viejo, obeso, feo o lindo, pero es capaz de hacer alucinar al espectador porque adquiere una realidad más intensificada que la que el espectador conoce”. “El actor se mueve, cuenta cosas, dice palabras que todos conocen, pero la manera cómo lo hace despierta asociaciones y sensaciones físicas, emotivas e intelectuales. Pero la verdad escénica es una realidad ficticia”.

El director del LArtEs, Jaime Soriano, dijo que el objetivo de traer a México a Eugenio Barba y el Odin Teatret fue no solo impactar a la sociedad teatral mexicana sino que tuviera una actividad académica, cuya finalidad fue la transmisión del conocimiento de un hombre que no aprendió en las universidades, sino en la práctica. Dijo que el grupo teatral de Baba es de los más longevos de Europa y se mantiene “en el espíritu de la tradición de lo imposible. Es decir, pese a las circunstancias, se puede mantener con los mismos integrantes y eso sucede por una necesidad de ese contacto con el espectador”.

A finales de noviembre de 2022, Barba anunció que el Odin Teatret dejaba el Nordisk Teaterlaboratorium, la institución que fundó y desarrolló con sus actores desde 1966 en Holstebro, Dinamarca, para volver a refundarse en Italia con otros objetivos artísticos y pedagógicos.

La quinta del sordo: Un capriccio sobre Goya

Escrita por Else Marie Laukvik y Eugenio Barba, quien también se encargó de la dirección escénica, La quinta del sordo: Un capriccio sobre Goya aborda la última noche de la vida del artista español Francisco de Goya y de Leocadia Zorrilla, su joven compañera durante más de 30 años.

Interpretada por Else Marie Laukvik, la amante de Goya describe su vida con él a través de recuerdos y comentarios que evocan el misterio del arte, pero también un mundo de erotismo, exilio y mutilación física debido a la sordera total que afectó al pintor a los 46 años.

En el escenario, Else Marie muestra su lado rebelde. Ríe, saca la lengua a los espectadores y lamenta su vida al lado del artista. Además de Laukvik (protagonista de la obra), participan los actores Rina Skeel y Ulrik Skeel.

Considerado el pintor y grabador español más importante de finales del siglo XVIII y principios del XIX, Goya (1746-1828) fue un comprometido cronista de su época; murió exiliado en Burdeos, Francia.

 

Inteligencia Actoral

¿Cuánto falta para que tú también seas remplazado?

 

Inteligencia Actoral, del dramaturgo y director Flavio González Mello, es una comedia de ciencia ficción que atrapa a la audiencia de principio a fin, divierte, entretiene, pero sobre todo invita a la reflexión.

La puesta en escena de González Mello nos lanza un formidable reto: ¿es la inteligencia actoral una forma de inteligencia artificial? Con gran habilidad, el autor nos lleva a un fascinante recorrido por los enigmas de la inteligencia artificial. Su obra es una sutil reflexión sobre la posibilidad de reemplazar a los actores de teatro por máquinas, algo que ya ocurre en vastos sectores de la industria y el comercio, donde los robots han desplazado a muchos trabajadores. Pero es también una propuesta sobre el papel de los actores, quienes están entrenados —¿programados?— para representar artificialmente debido a las exigencias de la exhibición comercial.

La obra cuestiona a los espectadores sobre qué es lo que nos distingue como seres humanos. Ubicada en un futuro cercano, Paco Ramos es un famoso actor que, estando a punto de estrenar una versión de Hamlet, recibe una imprevista propuesta para filmar una película de Hollywood. El director, impedido de posponer el estreno de su obra, se confabula con el actor para utilizar un robot idéntico a este para que actúe en la pieza shakespeariana sin que nadie se dé cuenta de la sustitución. ¿Humano o androide? He ahí el dilema.

¿Podrá Paquito, el remplazoide de Paco, entender al personaje de Hamlet y ser capaz de darle vida sobre el escenario? Y más aún, ¿podrá engañar al público, a los productores y a los otros miembros del elenco, a tal grado de que nadie pueda diferenciar quién es el original y quién es la copia? Al fin de cuentas, un actor reproduce conductas y emociones, lo cual constituye también la meta final de la inteligencia artificial. Pero, ¿resulta posible hacerle creer al público que las emociones son reales, aunque el actor no lo sea? ¿Sabría usted diferenciar al original de su copia?

Con grandes dosis de humor, Inteligencia Actoral aborda una problemática de gran actualidad, que fascina y preocupa a espectadores de diversas edades y ocupaciones. Nadie está a salvo: debido a los adelantos de la tecnología como ChatGPT y otras formas de I.A. generativa, más temprano que tarde todos podríamos ser sustituidos —en nuestros trabajos, e incluso en nuestra vida privada— por versiones cibernéticas que sean más rápidas, eficientes y más poderosas que nosotros. Pero el escenario es la frontera de la realidad, porque no hay acto más real y humano que el teatro… Hasta ahora. Si los humanos son remplazados en el teatro, entonces serán removidos de cualquier otro ámbito. ¿Cuánto falta para que llegue ese momento?

Durante su temporada esta puesta en escena suscitó una contundente respuesta del público y de la crítica, y obtuvo el Premio de la Asociación de Críticos y Periodistas de Teatro en la categoría de Mejor Actor en Rol Principal, y el Premio del Público Cartelera de Teatro en la categoría de Mejor Actor, ambos para Roberto Beck, un actor que, a pesar de su juventud, enfrenta de manera asombrosa el reto de darle vida tanto al actor humano, Paco, como al androide Paquito.

Su creador Flavio González Mello ha sido galardonado con el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón; el Premio Nacional de Dramaturgia Víctor Hugo Rascón Banda y el Premio Los Metro a la Mejor Dramaturgia Mexicana, entre otros. Asimismo, González Mello es autor de exitosas obras como 1822, el año que fuimos Imperio (2000), Lascurain o la brevedad del poder (2005) y La negociación (2023).

Inteligencia Actoral es una producción de Erizo Teatro. Cuenta con las actuaciones de Juan Carlos Vives, Roberto Beck, Dobrina Cristeva, Diana Sedano, Fernando Rebeil, Verónica de Alba y Elena del Río.

 

 

 

 

 

Comentarios