Una bibliotecaria de pueblo (Bette) es despedida cuando decide no retirar de la sala un libro con supuesta “propaganda comunista”, y ella misma es acusada veladamente de haber sido comunista y condenada al ostracismo por sus vecinos. El dominio de pantalla de Bette y el tema sostienen el interés, aunque el guión hubiera mejorado con algún giro melodramático menos. Una de las pocas películas de Hollywood que denunció el maccarthysmo mientras ocurría.